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DEL IDEAL DEL MAYO FRANCÉS AL PELIGROSO INDIVIDUALISMO

abroadlanguages @ 15:16 Tags:

Entre las muchas virtudes de la vida universitaria, se encuentra el debate. Este punto es muy importante pues permite confrontar ideas con personas que tienen básicamente los mismos intereses que uno. A diferencia de las carreras actuales que se ofrecen por Internet en los llamados cursos a distancia, la carrera tradicional, hecha de forma presencial, permite al alumno conocer de cerca de las demás personas, interactuar en otro nivel, hacer íntima amistad incluso. Por ejemplo, si uno se matricula para aprender idiomas, ¿cuál creen que será la mejor elección? ¿Una carrera a distancia, en la frialdad de un ordenador? O ¿una carrera presencial hecha en una universidad de prestigio? Creo que la respuesta es bastante obvia y no he mencionado aún la tercera posibilidad –siempre en la línea del ejemplo- que sería irse a estudiar ese idioma que queremos dominar, a su mismo país de origen. Por todos es sabido que un lenguaje se adquiere de manera más indeleble, al tener contacto con las personas que lo hablan naturalmente. En ese sentido, sería un gran aporte pasar unas cuantas temporadas fuera, quizá yendo y viniendo de Alemania si queremos dominar el enérgico idioma alemán, por mencionar algún caso.

 

            Pero volviendo al tema de las cátedras universitarias tradicionales versus las actuales, debemos decir que las cosas han cambiado en las últimas dos décadas y quizá debería decir en las últimas tres décadas. Este cambio no ha sido ajeno al contexto social en que a muchos de nosotros nos ha tocado vivir. Por ejemplo, por mis estudios y por mi gran memoria, he caído en la cuenta de que la sociedad actual es más individualista que las precedentes, presentes en años anteriores y de las cuales nosotros también formamos parte. Es natural que hayamos sido arrastrados por la corriente del tiempo y sin darnos cuenta hayamos caído en este marasmo en que todos nos atropellamos a todos en busca del poder y la riqueza. Estas palabras pueden sonar a gran escala pero lo cierto es que, en una u otra medida, cada uno de nosotros velamos por nuestros propios intereses y en esa carrera, tenemos desconsideración hacia los demás por decirlo de una manera elegante.

 

            Por ejemplo podemos citar el caso de la sociedad de los años setenta, que quizá haya sido la generación más solidaria que haya pisado la faz de la Tierra. En efecto, los ideales propuestos en el Mayo Francés, encontraron su perfecta maduración en esta década. La población ingresó con mucha esperanza de cara a los años setenta, la cultura de las drogas y del amor libre evolucionó hacia un estado más civilizado y la gente buscaba alianzas, y no hablo de alianzas estratégicas como se habla en el mundo de los negocios, sino de alianzas amicales. A diferencia de la década de los noventa, la amistad no se contaba con cuentagotas, sino que se veían grandes grupos por las calles, quizá el modelo de West Side Story se copió, en el sentido de andar en grupos con intereses más o menos comunes. Grupos que no bajaban de seis o siete personas y que se mantenían así aún pasados los treinta años de edad. Esta actitud se mantuvo durante los setentas y en las siguientes décadas se fue diluyendo. Al menos en los ochentas, yo conservé esta tradición, mi grupo de amigos era numeroso, unos diez en promedio y andábamos de arriba abajo juntos, aproximadamente hasta que cumplimos 22 años, luego de lo cual cada uno se fue abriendo su propio destino. En los noventas, aún veía algunos de estos grupos por las calles pero no pasaban de los 18 años de edad en promedio, y ahora, en el presente siglo, veo que este promedio ha caído hasta un máximo de 12 o 13 años de edad, luego de lo cual, los chiquillos tienen que dedicarse a perfilar su panorama de estudios, las vacaciones duran menos y la palabra competitividad se inserta en sus vocabularios ni bien pasada su primera década de edad. Todo se ha acelerado.

 

            Podemos concluir que la sociedad actual se está tornando hacia el individualismo y, a este ritmo, llegará un momento en que los grupos de amigos ya casi hayan desaparecido y cada quien, desde el ordenador de su casa, domine su propio destino. En efecto, ahora los niños de seis años ya dominan el entorno Windows y se mueven por los programas como peces en el agua. Algo realmente sorprendente. El problema del hombre creo que es la visión y su malograda brújula. En el caso que revisamos hoy, vemos como la búsqueda de la propia identidad –propuesta en el Mayo Francés- se ha convertido en una carrera por el ego y el individualismo sin importar la pérdida de las amistades y las relaciones solidarias.

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