La diferenciación en el aprendizaje de lenguas
Aprender una lengua extranjera puede ser muchas veces algo bastante dificultoso, ya que la falta de práctica puede conducir en ocasiones a un retraso en el proceso de aprendizaje de esta lengua nueva (cualquiera que ella sea). Ello debido a que muchas veces el uso de un nuevo idioma puede representar ciertas dificultades que se intensifican por parte de quien está aprendiendo, como lo es por ejemplo, el que no se lleve a la práctica. Es decir que aparte de los que se nos puede enseñar en un centro de lengua extranjera no se mantiene un asiduo ejercicio de lo aprendido ya sea mediante la conversación con otras personas, que hablen ese idioma que pretendemos aprender o que ya lo hablen a la perfección, ayudándonos así a perfeccionar, o por medio de lecturas que nos lleven a mejorar el vocabulario, implementándolo de forma que adquiramos velocidad de pensamiento y variedad al comunicarnos.
En el camino pueden surgir otros obstáculos que no nos permitan atravesar la barrera de este aprendizaje. Por ejemplo, la dificultad que se tiene cuando se trata de un idioma que no pertenece al mismo grupo que nuestra lengua materna. En nuestro caso, como ejemplo, hay otras lenguas que contienen similitudes con el español, como lo son el italiano, el portugués, pero también el francés entre muchos otros (ello debido a un origen común, del que luego se fueron desprendiendo: el latín), y que por tanto no representa un cambio total en el proceso mental para desarrollarse en dichos idiomas.
Sin embargo cuando uno se encuentra en un curso de idioma extranjero en el que estamos aprendiendo alemán, inglés, chino o japonés, nos topamos ante un inmenso muro que representa pensar de un modo distinto al acostumbrado, ya que en los dos primeros casos se está ante una familia distinta, en la que además las pronunciaciones y sonidos son distintos a las más comunes entre nosotros. No obstante es, en los otros dos ejemplos, en los que en verdad se mantiene una dificultad mayor, en cuanto se trata de lenguas distintas en su origen y evolución, además de su mayor desconocimiento en torno a las otras mencionadas. Se suma a ello la variación en los caracteres, que no son los que se emplean para la escritura de las lenguas occidentales, además, emplean pictogramas los cuales pueden representar una idea, una frase o una acción, llevando a que se rompa la conexión en nuestro modo de hablar y pensar al que estamos acostumbrados.
La enorme diferencia que existe en este caso se da porque las culturas se han mantenido apartadas, y porque han intentado mostrar superioridad una sobre otra. Como se puede observar, la dificultad reside en la diferencia, no en una superioridad. La diferencia hace que parezca más difícil aprender lenguas no occidentales, sin embargo, es el contraste entre dos formas distintas lo que le da el mayor carácter de problema al aprendizaje. Las lenguas, como se ha ilustrado, también son reflejo de lo que en el mundo ha ocurrido, de manera que cuando se trata de llegar al otro, las barreras se hacen grandes, aunque no lo sean en realidad.

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