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Archivo: Noviembre 2007

TRADUCCIÓN DEL SUEÑO AMERICANO

abroadlanguages 30/11/2007 @ 17:57

La gran mayoría de las veces no he tenido problemas con las traducciones hechas desde el idioma inglés hacia el castellano, pero he notado que si no son escrituras más o menos coloquiales, el asunto cambia radicalmente. Tal fue el caso cuando me tocó corregir la novela escrita por una persona que había conocido hacía mucho tiempo por intermedio de un amigo común. En efecto, mi amigo Manolo me había presentado a Carlos en una ocasión, los tres compartíamos el gusto por la lectura y por la música. En ese momento Manolo se encontraba con demasiada carga laboral pues tenía que presentar una serie de cuentos que había escrito en la Argentina durante un concurso que había en ese país a propósito de ese género. Paralelamente al concurso debía seguir trabajando en unas traducciones con las que ya se había comprometido hacía cosa de dos semanas.

 

En este contexto apareció Carlos de buenas a primeras con un tremendo manuscrito que había estado escribiendo, al parecer sin esgrimir mayores comentarios. Al menos ni Manolo ni yo teníamos conocimiento del proyecto de Carlos. Lo que sí sucedía era que Carlos escribía ensayos cortos de  no más de cinco páginas, lo hacía constantemente, quizá dos veces por semana en promedio y éramos Manuel y yo quienes lo corregíamos durante las reuniones musicales que teníamos, era una oportunidad para confraternizar y afinar nuestros respectivos estilos. Ya que usé la palabra estilo, debo decir que Carlos era un poco excéntrico por decirlo menos, la verdad era que no andaba en sus cabales del todo y no me refiero sólo a la hora de escribir. Recuerdo que las primeras veces que compartimos actividades juntos fue cuando estábamos en plena adolescencia, éramos un grupo de cinco o seis amigos y a veces íbamos a la playa, de buenas a primeras, en mitad de una conversación, Carlos se ponía e pie y empezaba a tirarnos arena en la cara. La primera vez que esto sucedió nos sorprendió mucho pero en las sucesivas veces quedamos alertados de su errático comportamiento. Al margen de estas desconexiones, puedo decir que era un buen amigo, no podías confiar en él, pero era buen amigo.

 

Como digo, Carlos se presentó con su proyecto bajo el brazo y, como Manolo andaba atareado, me tocó a mí ser el corrector de la novela. No estaba muy animado de corregir el voluminoso manuscrito porque supuse que la personalidad errática de Carlos había tenido diversas manifestaciones en el tiempo otorgado por su novela de largo aliento. No me equivoqué. La novela en cuestión  se ubicaba en nuestros primeros años como amigos, las descripciones eran bastante detalladas, la ficción en la justa medida y por supuesto que Manolo y yo éramos personajes dentro de su obra. Me fui metiendo en la obra y descubrí muy pocos errores, al menos en las veinte o treinta primeras páginas, sin embargo lo difícil estaba por venir. En páginas sucesivas, me topé con uno de los capítulos más tiernos que Carlos había plasmado en su novela, se trataba de la ocasión en que le tocó dar su primer beso y, para mi sorpresa, yo era uno de los personajes de la escena, indirectos afortunadamente. Carlos había recreado muy bien la escena narrando al detalle la ocasión en la que asistimos en compañía de nuestros otros amigos a una discoteca de la capital por aquellos años, principios de los años noventa. La descripción del lugar era perfecta y metía al lector en la escena, la fila para entrar en la discoteca, nuestra carencia de documentos, nuestro nerviosismo, el alcohol que ingerimos antes del ingreso, la ubicación y las luces de la discoteca. Escenas comunes, etc.

 

La escena principal del capítulo se refería a la conspiración del beso que había dado Carlos a una chica de la discoteca. En aquella ocasión, nos topamos con un grupo de chicas tan numeroso como el nuestro, sin pensarlo mucho avanzamos hacia el banco de peces que la noche nos ofrecía y comenzamos a sacarlas a bailar una por una. En esos momentos Carlos quedó rezagado y de reojo vi que fue el último que sacó a bailar a una de las chicas, luego de eso cada uno tomó su rumbo y nos perdimos en la noche. Carlos era muy reservado con respecto a sus encuentros y no tuvimos noticias de lo que le pasó después. Ahora que corregía la novela me vine a enterar que en aquella ocasión, Carlos había dado y recibido su primer beso en la boca y en circunstancias muy particulares pues no lograba una comunicación muy efectiva con la chica en cuestión. ¿Por qué? La joven era americana y no hablaba un ápice de castellano. Ahora me tocaba a mí adentrarme en la perturbada mente de mi amigo y llevar al castellano la bizarra escena en la que participó Carlos.

CUANDO EL ACUSADO SE DEFIENDE DE LAS ACUSACIONES HECHAS EN OTRO IDIOMA

abroadlanguages 29/11/2007 @ 20:42

Es increíble como algunas mujeres pueden poner sus creencias y sus anhelos en manos de un horóscopo. No digo que la astrología sea una disciplina vetada o que no sirva para nada, muy por el contrario, pienso que es una herramienta para conocerse a sí mismo y a otras personas. Pienso que la descripción de las características de los representantes de los distintos signos zodiacales es correcta a grosso modo, pero de ahí a tomar esto como sentencia ya es otra cosa. En efecto, no creo que se pueda encasillar a todas las personas del signo Aries en un solo tipo de personalidad, cada una tiene sus matices y una serie de factores, a lo largo de su vida, influyen en su comportamiento. Lo mismo se puede aplicar a los demás signos zodiacales. Por ejemplo ayer me ocurrió una anécdota al respecto.

Sucedió que a eso de las cuatro de la tarde, en plena hora de trabajo, recibí una llamada a mi teléfono móvil. Se trataba de mi mujer que me dijo que me estaba enviando un correo electrónico importante, aunque cuando lo leí creo que más me llamó para saber si efectivamente estaba en mi oficina. El correo en cuestión era acerca de una descripción de los signos zodiacales, al parecer a ella también se lo habían enviado unos compañeros de trabajo y quería compartirlo conmigo. Yo por lo general leo este tipo de cosas siempre y cuando me lo pasen impreso en un papel, cuando llegan este tipo de asuntos a mi correo electrónico simplemente los desecho sin siquiera tomarme el tiempo de darles una ojeada. Sin embargo en esta ocasión fue distinto porque el archivo estaba escrito en idioma inglés y mi pareja me pidió que le ayudara con la traducción. Me pareció una ocasión simpática para parar un poco la agobiante rutina y compartir un grato momento con mi mujer. Abrí el correo y, en efecto, todo figuraba en inglés. Inmediatamente salté todos los signos y me dirigí al mejor, mi signo. El título decía Scorpio y, aunque en otro idioma, igualmente me dejaba pésimamente ubicado respecto a mi pareja. Por decirlo elegantemente se me acusaba de ser un compulsivo adicto del sexo y que era mi debilidad el flirteo. En buena cuenta, me pusieron la soga al cuello más rápido que a Saddam Hussein. Continué leyendo y se consignaban otras virtudes para mi signo entre ellas la de ser un ser excepcional –totalmente de acuerdo-. Pero ya era tarde, el daño estaba hecho y ahora debía limpiar mi mancillada honra. Un detalle más me llamó la atención cuando traducía lo concerniente a mi signo. Luego de que se me acusaba de flirtear rabiosamente, la oración fue completada con la frase “pero a ti ni se te ocurra”, sospeché que fue una frase añadida a última hora al más puro estilo de algún pasaje del Nuevo Evangelio. En fin, lo tomé deportivamente y continué leyendo el signo de mi mujer, siempre con ella en el hilo telefónico.

Al traducir el signo de Acuario, todas las características coincidían en ella a excepción de una y justamente la más importante, la que hacía referencia a su afán de lucha. En efecto, esa es la característica que mejor describe la personalidad de mi mujer y de la cual me enamoré profundamente. Afortunadamente se dio cuenta que lo consignado en ese panfleto virtual no se ajustaba a la realidad y lo tomamos anecdóticamente. La verdad no puede ser de otra forma porque si uno se va a guiar de lo que rezan estos signos, primero tendría que asegurarse del rigor con que fue hecha la investigación y en segundo lugar de la credibilidad de la persona que lo escribió que quizá no sea ni siquiera astrólogo. En cuanto a la predicción del futuro creo que no hace falta ahondar en el análisis pues resulta muy difícil creer que todos los representantes de un mismo signo van a correr la misma suerte en determinado día. De ser así, cada día este mundo se quedaría sin representantes de un signo, claro que en ese caso el día más triste sería el que dejara a este mundo sin los Escorpio.

IDEOLOGÍAS FUNDAMENTALISTAS EXPUESTAS EN OTROS IDIOMAS

abroadlanguages 28/11/2007 @ 19:00

Hace poco me interesé por el fenómeno terrorista, su gestación en la sociedad y su crecimiento a partir probablemente del pensamiento de una sola persona o, lo que es peor, de la mala interpretación producto quizá de la barrera idiomática y de la equivocada traducción que pudo haber tenido algún texto escrito por un líder político a modo de denuncia social. Mi interés por este fenómeno surgió a raíz de los constantes atentados que se cometen en Irak prácticamente a diario, atentados por demás sangrientos y que son comunes a muchos grupos terroristas, como que fuera un sello distintivo, nacido en violencia y macerado en sangre. En Europa, esta fue característica de ETA por muchos años, hasta que con el tiempo su fuerza se ha ido diluyendo. Pero si de atentados sangrientos se trata, uno inmediatamente puede pensar en medio oriente. En efecto, aquella zona, convulsionada hace cientos de años por problemas de orden étnico y religioso, presenta un alto índice de atentados terroristas de una serie de células, cada una más fundamentalista que la otra y, sus atentados presentan un rasgo común bastante peligroso. Este rasgo es que sus objetivos son internacionales. Esto puede darse en las embajadas y consulados de países americanos y europeos ubicados en medio oriente pero a veces trascienden a otros territorios como tuvo oportunidad de comprobarlo los Estados Unidos aquel fatídico 11 de Septiembre del año 2001 cuando el movimiento terrorista Al Qaeda derribó las torres gemelas de Nueva York. Los movimientos terroristas asiáticos también son sangrientos en sus luchas, un ejemplo es el movimiento Jamás teniendo a Sri Lanka e Indonesia como focos de sus ataques.

 

            El caso de América es muy particular pues en aquellos territorios el terrorismo encuentra un perfecto aliado en el narcotráfico. Tal es el caso de Colombia, el principal productor de hoja de coca del mundo. En aquel país se habla más de guerrillas o de fuerzas paramilitares, pero lo cierto es que son grupos que actúan al margen de las políticas de Estado y cuando hay que arreciar, arrecian. Recién en los últimos años, el asunto se ha suavizado un poco pero a fines del siglo pasado no se podía caminar por las calles de Bogotá o Cali sin sentir miedo, pues los ataques eran realmente demenciales y los objetivos civiles eran los favoritos de estos grupos armados. Curiosamente, el fenómeno terrorista en Colombia, empezó su declive a partir de la muerte del capo de la droga, Escobar, lo que dejaría traslucir el nexo presente entre narcotraficantes y terroristas que hacen una especie de alianza en contra del estado. Otro caso de terrorismo en Sudamérica, conocido mundialmente es el del grupo Sendero Luminoso y la lucha armada que realizaron desde comienzos de la década del ochenta dejando más de 25 000 muertos en todo el territorio peruano.

 

            Sendero Luminoso empezó a gestarse ideológicamente en el interior del Perú, más concretamente en la ciudad de Huamanga, en el departamento de Ayacucho. La historia señala que el contexto era el de un Estado empobrecido, con muchos departamentos deprimidos como el caso de Ayacucho y una política de descentralización en abandono. Evidentemente en todo estado siempre hay personas descontentas, pero hubo alguien que fue más allá y ese fue Abimael Guzmán, mejor conocido como el “presidente Gonzalo”. Este siniestro personaje desarrolló toda su dialéctica, basada en el comunismo y la propuesta de Mao Tse Tung, en la universidad de Huamanga, lentamente y con en base a su habilidad mental, fue captando seguidores que en pocos años se convertirían en los líderes de las diversas células terroristas que se esparcirían por el territorio peruano, dirigiendo sangrientos atentados desde las sombras. Al comienzo la lucha armada se efectuó en provincias con atentados a puestos de una policía con poco apoyo del Estado o con un ejército poco entrenado en la lucha antiterrorista. Paralelamente a esto, Sendero Luminoso iba reclutando adeptos por toda la serranía con discursos rápidos hechos en idiomas autóctonos como el Quechua, o el Aymara. Sendero iba adoctrinando mentalmente a los pobladores y, los que no podían ser adoctrinados por la buena, eran simplemente liquidados en plena plaza pública a manera de ejemplo. La mente siniestra de Abimael sólo asesinaba a los adultos pero no porque respetara a los niños, sino porque veía en ellos el futuro de la lucha, se los llevaba con él y no le era muy difícil lavar su cerebro. Mientras tanto el gobierno de turno cometía el imprudente error de ignorar esta situación que empezaba a desbordar en provincia. Pasado un tiempo, ya a comienzos de la década de los noventa, Sendero trasladó la lucha armada a la capital con sangrientos atentados a figuras de la política y a dirigentes vecinales. El gobierno no tuvo más remedio que enfrentar frontalmente la lucha y afortunadamente logró capturar al líder con lo cual, Sendero quedó desarticulado. Sin embargo se conoce de un rebrote en las selvas peruanas y sería un grave error volver a menospreciar una posible reagrupación Senderista.

PRESERVANDO EL INGLÉS

abroadlanguages 26/11/2007 @ 17:23

A veces uno se siente tan experimentado que cree conocerlo todo, que cree haberlo visto todo. Esto puede ser producto de la edad avanzada de una persona que ha estado en constante actualización a través de la lectura de los diarios y la observación de las noticias en la televisión. Existen personas que no pueden pasar un día sin ver al menos dos noticieros. Pero la experiencia también puede asistir a una persona joven y madura que ha sabido sacarle el máximo partido a su estancia en esta vida, lo ha hecho de la misma forma que la persona de edad avanzada de nuestro ejemplo, consumiendo las noticias pero además ha tenido la oportunidad de someter sus teorías en el laboratorio de la calle. En este punto, incluso lleva una ventaja pues en épocas anteriores, el ritmo de vida no era tan frenético como el de la actualidad. Hoy en día, hay muchas experiencias que se aprenden mejor en la calle. Dicho esto quería contarles, algo que, como insinué, me sorprendió.

El hecho sucedió apenas el fin de semana pasado. El día sábado lo pasé en casa aprovechando para poner orden en mi biblioteca, se había acumulado una ruma de discos que debía limpiar y clasificar, además tenía que limpiar y encapsular el cableado del ordenador que era un tema pendiente hacía mucho tiempo. Por diversos motivos este orden se había dilatado, pero en esta ocasión la oportunidad se presentó porque mi mujer pasó todo el día cuidando a su hermana ya que ésta había sido operada el día viernes de la semana pasada. Era una operación relativamente sencilla que le daba a mi cuñada la oportunidad de ser dada de alta el lunes, sin embargo, la familia de mi mujer es de la idea de hacer turnos de guardia para vigilar el proceso de recuperación de cualquier miembro de la familia que es hospitalizado. Fue así que mi mujer tomó el turno del sábado y se quedó a pernoctar en el hospital, que por cierto no quedaba muy cerca de su casa. Como dije, ese sábado lo dediqué por entero a ponerme al día en el orden de mis cosas y había planeado levantarme muy temprano el domingo para ir a recoger a mi mujer del hospital.

Ese sábado programé el despertador para que suene a las seis de la mañana y luego me acosté, satisfecho y rendido por el día de trabajo que había tenido. Fueron ocho horas de sueño reparador y le gané al despertador por cinco minutos. Me levanté sin prisas y tomé un breve desayuno antes de salir. El camino hacia el hospital me tomó alrededor de treinta minutos en auto y llegaba hasta sus puertas apenas pasadas las siente de la mañana. Una vez dentro, reparé en el hecho de que no conocía el número de la habitación donde se hallaba internada mi cuñada, así que solicité me informaran en la recepción, todo el ambiente estaba muy tranquilo y, a diferencia de otros hospitales, este no se encontraba “cargado” de energías depresivas. La habitación en cuestión se encontraba en el tercer piso, mismos que salvé utilizando las escaleras pues cuando me topo con una edificación nueva, prefiero no hacer uso del elevador. Cuando llegué al cuarto de mi cuñada, ésta se encontraba recostada con un excelente semblante, como dije, la operación era bastante sencilla y no requería de un largo proceso de recuperación. A su costado, sentados en un sillón se encontraban su esposo y su hermana, mi mujer. Mi cuñado había llegado hacía unos minutos pues tenía que hablar con el doctor que operó a su mujer antes que terminara su turno y se retirara, era importante pues el médico se comunica mejor en su idioma natal, el alemán, lenguaje también dominado por mi cuñado. Saludé a todos y al parecer, mi llegada era muy esperada, más de lo normal. La razón era que me esperaban para salir a la cafetería a tomar desayuno. Así lo hicimos y los tres bajamos a desayunar, yo prácticamente de acompañante pues ya había desayunado antes de salir.

Una vez abajo, en el primer piso, nos dirigimos a la cafetería que, para nuestra sorpresa, aún no estaba operativa. Entonces decidimos salir en busca de algún restaurante cercano, mismo que encontramos a menos de cien metros del hospital. Mi mujer y mi cuñado ordenaron el desayuno y lo devoraron en poco tiempo, estaban hambrientos sin duda. Luego regresamos al hospital y, cuando ya estábamos por subir las escaleras, sonó el móvil de mi mujer, era su hermana quien le indicaba que por favor le comprara papel higiénico. Yo estaba más descansado así que me ofrecí a ir a comprar el papel. Había visto una farmacia enfrente del hospital y hacia allí me dirigí. Una vez dentro, tomé dos rollos de papel higiénico de uno de los escaparates y me dirigí a la caja a pagar el importe. Mientras procesaban mi pago, levanté la mirada y vi que de un escaparate practicado en el techo, colgaban varios productos en venta, había corta uñas, otras pinzas y los acostumbrados preservativos, nada nuevo –pensé- pero uno de los preservativos me llamó la atención. Afiné la vista y pude leer “Fuego” junto con la representación gráfica de una llamarada y un logo escrito en idioma inglés que decía “Heat up your experience”. Era increíble nunca había visto nada similar y por primera vez, a mis treinta y tres años, sentí vergüenza de preguntar por ese producto.